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  • DIA DEL ALZHEIMER – RECORDEMOS COMO AVANZA ESTA ENFERMEDAD


    Hace unos meses se celebró el día mundial del Alzheimer y desde
    Grupo Alfaguara siempre recordamos con especial cariño este día, sabemos cuánto se
    sufre y cómo podemos ayudar a las personas a llevar de la mejor manera las fases que
    forman parte de esta enfermedad.
    Una de las preguntas más frecuentes que recibimos los profesionales que nos
    dedicamos a la enfermedad de Alzheimer es sobre la evolución.
    Cuánto dura, cómo se sabe en qué fase estamos… no son preguntas de fácil respuesta.
    Según lo que sabemos hasta ahora, la enfermedad de Alzheimer es el tipo de
    demencia más común. Se trata de una enfermedad evolutiva y, actualmente, no tiene
    cura.
    El deterioro funcional y cognitivo de cada uno depende de muchos factores como, por
    ejemplo, el tratamiento y del estilo de vida que siga la persona afectada.
    Hoy queremos recordar que esta enfermedad avanza y hay unas fases que debemos
    tener en cuenta.
    Fase leve
    Las cosas que acostumbrábamos a hacer bien comienzan a no salir tan bien.
    Durante esta fase nos costará un esfuerzo extraordinario aprender cosas
    nuevas como el funcionamiento de un móvil nuevo o de un control a distancia de la
    televisión. También nos costará recordar el nombre de algunos conocidos.
    Durante la fase leve se produce la pérdida funcional de las actividades de la vida diaria
    más elaboradas. Estas son las que para llevarlas a cabo se requiere procesar
    mentalmente una idea o acción, programarla y ejecutarla, como, por ejemplo, realizar
    gestiones económicas.
    Fase moderada
    En la fase moderada se empiezan a perder operaciones concretas que se han adquirido
    de los 7 a los 12 años.
    La segunda fase de la enfermedad se inicia cuando las capacidades instrumentales más
    simples de la vida diaria se comienzan a desestructurar, es decir, cuando se pierde la
    capacidad de desarrollar situaciones que permiten la supervivencia y el autocuidado.
    La persona con Alzheimer en fase moderada pierde competencias para hacer la
    compra, utilizar el dinero o seguir una dieta o una higiene adecuada. Se inicia la
    pérdida de interacción con el entorno, aparece o empeora el egocentrismo previo y la
    incapacidad de adaptarse a los cambios de rutina y centrarse en estímulos.

    Fase grave
    En esta fase se acaba desestructurando la capacidad sensorial y motora, que se
    originan con el nacimiento y hasta los 2 años.
    La tercera y última fase del Alzheimer se caracteriza por la pérdida progresiva de las
    capacidades más básicas de la vida diaria, como la alimentación, la higiene y el control
    de los esfínteres urinario y fecal.
    En este momento, las personas con demencia precisan de ayuda para llevar a cabo su
    atención básica porque ya no consiguen entender la información que perciben sus
    sentidos y están incapacitadas para interactuar con el entorno. Además, ya han
    perdido la capacidad de manipular objetos y, una vez que éstos desaparecen de su
    vista, no pueden entender que todavía existan.
    La pérdida de las capacidades funcionales sigue el orden inverso a como han sido
    adquiridas y, en su última etapa, a las personas con Alzheimer sólo les queda la
    memoria emocional (una sonrisa, un abrazo o un beso), pero sin entender el cuándo,
    quién y por qué.
    Estos procesos son tristes y requieren de las personas que están alrededor de la
    persona enferma esfuerzo y cariño.

    ACTIVIDADES QUE LLEGAN CON EL FRIO